Tokio la espera; Demita Vega estará en su tercera justa olímpica

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La velerista Demita Vega asistirá a sus terceros y posiblemente últimos Juegos Olímpicos en Tokio 2020 gracias a que se coronó en la competencia que significaba su continuidad en el deporte de alto rendimiento, la Copa del Mundo de Miami.

Fue una competencia muy particular, porque era un evento decisivo en mi carrera deportiva. Si se daba el resultado, que se dio, mi vida se encaminaba a unos Juegos Olímpicos, si no se daba el resultado, era el momento de ir en otra dirección, en busca de otra profesión”.

Vega de Lille y su disciplina, RS:X Windsurf, debutaron en la justa olímpica de Beijing 2008, en donde “todo era tan nuevo porque fue el punto de partida”. La mexicana terminó decimotercera y se fue del gigante asiático con sed de una nueva oportunidad, que no llegaría hasta Río 2016.

Cuando se encontraba en su mejor forma física, emocional y deportiva, un accidente previo a la regata clasificatoria para Londres 2012 le negó la oportunidad de revancha. “Fue duro en aquel momento y lo sufrí bastante. Fue un shock para mí, yo estaba segura de que lo iba a lograr y no se dio, fue un cubetazo de agua helada”.

Tras ocho años, Demita nunca se imaginó que serían las imágenes de aquel duro revés las que le darían la calma mental para afrontar la competencia en la que se jugaba su boleto a Tokio 2020 y su futuro.

El 2012 lo pude usar a mi favor y como una ventaja en este selectivo porque el miedo de no clasificar, de no lograrlo es tan grande que de cierta forma me ayudó a saber que ya lo había vivido y sobreviví. A veces pensaba, ¿Qué va a pasar si no lo consigues, todo el tiempo y dinero que invertiste? Y entonces me ayudó recordar ese momento y me dije “en 2012 no clasifiqué, no me morí y no me pasó nada”.

El camino de la quintanarroense de 36 años, rumbo al selectivo nacional fue complicado, después de terminar decimotercer lugar en la justa de Río 2016, tomó una pausa de poco más de un año para convertirse en madre. En mayo de 2018, comenzó la difícil búsqueda de una nueva oportunidad olímpica, en esta ocasión con una nueva perspectiva de la vida.

En Río 2016 me di cuenta del gran crecimiento que tuve y ahora viene Tokio y no sólo está el crecimiento deportivo, sino el mental y la madurez. Viene la imagen de una línea ascendente en nivel, la experiencia, lo que yo puedo ofrecer al juego y lo que puedo recibir de los Juegos”.

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