Situación legal de El Marro se determinará la próxima semana

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Será este martes 11 de agosto cuando se determine la situación legal del líder del cártel de Santa Rosa de Lima, José Antonio “N”, alías “El Marro”, quien enfrenta cargos por delincuencia organizada y robo de combustible, luego de que su defensa solicitara la duplicidad del término constitucional con el objetivo de presentar datos de prueba que puedan beneficiarlo.

Ese día el juez de control determinará si lo vinculan a proceso por los delitos que se le imputan, ambos ameritan prisión preventiva oficiosa.

Durante este proceso “El Marro” deberá permanecer en el Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) Número 1 Altiplano, en el Estado de México, procedente del penal Puentecillas en Guanajuato., al que fue trasladado la madrugada del viernes.

Mientras tanto, este domingo se reanuda la audiencia en su contra y de los otros cinco detenidos, presuntos integrantes del grupo delictivo para conocer si son vinculados o no a proceso por los delitos de secuestro agravado y homicidio en grado de tentativa.

Tras calificar de legal su detención por parte de elementos federales, el juez de control escuchó mediante videoconferencia los datos de prueba presentados por los fiscales federales para relacionar a José Antonio “N” con delincuencia organizada con la finalidad de cometer delitos en materia de hidrocarburos.

La Fiscalía expuso que el llamado cártel de Santa Rosa de Lima logró sus objetivos gracias a una red criminal que consistía en pagar a policías municipales de Celaya y Villagrán y estatales para actividades de “halconeo” seguridad y custodia de camiones para transportar combustible robado.

Incluso los fiscales explicaron al juez que varios de los colaboradores de “El Marro” ya fueron vinculados a proceso por delincuencia organizada al existir datos de prueba suficientes para relacionarlos con las actividades de dicha agrupación criminal que opera en Guanajuato.

Entre el listado de nombres y apodos referidos por la FGR destacaron los de Mariela “N”, “La Chola”; Jesús Alberto “N”, “El Flaco”; Fabián “N”, “La Vieja”; Eliseo “N”, “El Titi”; José Armando “N”, “El Metlo” y Jorge “N”, “El Poquis”.

Además se detalló que la principal actividad delincuencial del cártel de Santa Rosa de Lima es la extracción, venta, distribución de combustible en la región de “El triángulo de Guanajuato”, territorio por donde atraviesan 290 kilómetros de ductos de Petróleos Mexicanos (Peemx) provenientes de la refinería de Salamanca y que mantienen en disputa con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

“El Marro” fue detenido la madrugada del domingo 2 de agosto, en un operativo conjunto entre el Ejército Mexicano y la Fiscalía General del Estado realizado en una finca conocida como “La Gallera” o “La casa de los gallos”, y durante el cateo realizado fue encontrada una mujer que había sido presuntamente secuestrada por el Cártel Santa Rosa de Lima, quien fue identificada como empresaria de Apaseo el Alto.

Una vez que se concluya esta primera audiencia, “El Marro” sería llevado ante un juez federal, pues hay otra orden de aprehensión en su contra por los delitos federales de delincuencia organizada y robo de hidrocarburo.

Las primeras señales de la vida delictiva del Marro se remontan a 2010, cuando fue detenido por asaltar camiones de carga, pero fue dejado libre y cambió al robo de hidrocarburos de los ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) en Guanajuato, donde se asienta la refinería de Salamanca, una de las más grandes del país.

“El Marro” acumuló poder y fuerza porque el robo de combustible fue por años una de las mayores industrias criminales, hasta que el Gobierno del presidente López Obrador puso fin a un suculento negocio de 65 mil millones de pesos anuales y comenzó la persecución del cartel.

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En la era del huachicol, como se llama al robo de hidrocarburos en México, “El Marro” escaló a segundo al mando del grupo criminal y para el 2017 ya estaba al frente del cártel que lleva el nombre de su comunidad, situada en el municipio de Villagrán, Guanajuato.

En su carrera delictiva, Yépez recurrió a la familia a la cual hizo el pilar de la estructura del Cártel Santa Rosa de Lima para alimentar una red de complicidades tan extendida como los ductos petroleros que cruzan decenas de comunidades de Guanajuato