La estación espacial china Tiangong-1 aceleró su descenso a la Tierra y se espera que se estrelle contra nuestro planeta dentro de unos pocos meses. En 2016, los funcionarios chinos admitieron que habían perdido el control de la estación, que pesa 8 toneladas y media, y desde entonces la agencia espacial china notificó a la ONU que espera que esta se desplome sobre la Tierra entre octubre del 2017 y abril del 2018.
El problema es que nadie está seguro de dónde puedan caer sus restos. Esta incertidumbre, sin embargo, no preocupa mucho a los expertos, ya que las probabilidades de que la caída de una parte del Tiangong-1 provoque daños humanos son escasas.
La mayoría de las piezas pequeñas de los numerosos objetos tecnológicos que orbitan alrededor de nuestro planeta se destruyen en la atmósfera. Pero los componentes de las naves espaciales más grandes pueden sobrevivir al paso a través de la atmósfera, dependiendo de sus propiedades térmicas.
Reingreso descontrolado
Normalmente los especialistas identifican el área geográfica de la probable caída de grandes escombros. Además, su descenso puede ser controlado desde la Tierra. Sin embargo, el reingreso del Tiangong-1 será descontrolado, por lo que nadie sabe dónde aterrizará.
Actualmente la nave espacial china está dando vueltas alrededor del planeta con una inclinación orbital de 42,8 grados. «Eso significa que podría aterrizar en cualquier lugar de la Tierra entre 42,8 grados latitud norte y 42,8 grados latitud sur [y en cualquier longitud]. Toda la población dentro de ese alcance puede estar en riesgo«, dice Weaver, citado por la revista ‘Wired’.
Aunque este pronóstico pueda parecer aterrador, la verdad es que las posibilidades de que los restos de la estación espacial caigan en una zona habitada son mínimas, ya que el agua cubre aproximadamente tres cuartas partes de la Tierra. El 25% restante de la superficie terrestre está poblado escasamente y de manera desigual. Los investigadores calcularon el riesgo al que se enfrentan los humanos y concluyeron que la densidad de población de las zonas sobre las que orbita el Tiangong-1 es de menos de 25 personas por kilómetro cuadrado.






