A finales de año saldrá la próxima consola de Sony, un estreno esperado para el que los desarrolladores van preparando a los usuarios dejando pequeñas pinceladas mes a mes sobre lo que será la competidora de la próxima Xbox.
La compañía ha decido hacer una presentación, en la que ha destacado que, para la creación de esta nueva consola, han escuchado más atentamente a los desarrolladores, que sin duda pedían una unidad SSD, una novedad anunciada en enero. Las primeras tres ediciones de las consolas su objetivo era revolucionar el concepto de consola: ahora quieren evolucionar ese concepto y ser más ambiciosos de forma que los desarrolladores de videojuegos tengan más posibilidades a la hora de crear.
La SSD es el cambio principal de la consola, que abre muchas puertas al potenciar mucho la capacidad de la misma al permitir acelerar su velocidad de lectura. Aunque la PS4 ya contaba con 500 GB de memoria, esta se amplía hasta los 825 GB ampliables. La potencia gráfica será de 10,3 teraflops, frente a los 12 teraflops que anunció XBox el lunes, por lo que ya se puede asumir que no será tan potente como su principal competidor.






