La fiesta de la guadalupana una celebración que se vivió a lo grande

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Por Miguel Santamaría

En el primer minuto del  12 de Diciembre los católicos cantaron las mañanitas a la morenita del Tepeyac, así se vivió esta celebración en el santuario de la virgen de Guadalupe.

Hombres y mujeres impulsados por la fe, cantaron, danzaron y recorrieron largas distancias para agradecer por algún favor recibido.

No importó la distancia, no importó las inclemencias del tiempo se debía pagar la manda por el milagro concedido.

Juan Carlos Hernández Zúñiga dijo que este tipo de acciones representan la fe a la morenita del Tepeyac.

“Para nosotros la fe de ir con nuestra señora de Guadalupe en estas fiestas marianas y pues cada año lo hacemos, en honor a nuestra madre, tenemos 25 años organizando esta peregrinación, ahorita tenemos 42 jóvenes”, dijo.

Para los creyentes es la virgen de Guadalupe la que ayuda a resolver problemas y da consuelo a los desesperados, dicen es la intercesora ante dios nuestro señor.

“Si claro es la fe la que nosotros nos mueve porque creemos en ella y sabemos que nos saca de todo atolladero y apuros sobre todo porque es la intercesora ante nuestro padre Dios”, dijo.

El fuego guadalupano representa la esperanza de que pronto se vea la luz ante tanto problema que hay en el estado y el país dijo Hernández Zúñiga.

Jóvenes y ancianos, hombres y mujeres de todas las edades con un solo objetivo, congratularse con la Guadalupana y vivir esta celebración que data de cientos de años.

Don Salvador Sandoval dijo que el motivo de hacer el recorrido es para agradecer por los favores recibidos a lo largo de su vida.

Se dijo emocionado de saber que las nuevas generaciones no pierden la fe.

“Es la fe para nuestra santísima madre, es nuestro agradecimiento por nuestra familia, por nuestros hijos nietos, bisnietos y todos los jóvenes que de alguna manera lo miran a uno ya viejito corriendo con ellos algún consejo les debe de dar”, dijo.

En este evento tradicional en el santuario de la Virgen de Guadalupe no podía faltar la vendimia de los antojitos mexicanos, globos, juguetes y más que convierten esta visita en una emotiva celebración en la que miles de familias victorenses llegan para rendirle pleitesía a la Virgen que se le apareció a Juan Diego en el cerro del Tepeyac en el año 1531.