Gaby López está en el pico de su trayectoria

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Seis de diciembre de 2015, Daytona Beach: son el lugar y la fecha que marcaron el parteaguas en la vida de Gaby López.

Después de cinco días de juego en la Qualifying School, consiguió su tarjeta de la LPGA e inició el camino rumbo a su más grande sueño: asistir a unos Juegos Olímpicos.

Dejó de forma prematura la Universidad de Arkansas para emprender una carrera como profesional y en seis meses buscar los puntos necesarios en el ranking olímpico para participar en Río 2016.

La decisión de hacerme profesional fueron los Juegos Olímpicos.

Cuando se dio a conocer que el golf sería olímpico, mis amigas de la preparatoria me decían Gaby, vas a las Olimpiadas y yo les contestaba “no, eso es para profesionales no hay manera. Hoy por hoy
veo que los sueños se pueden cumplir”.

Mucho ha cambiado desde que aquella joven de 22 años representó al país en Río 2016 cuando el golf regresó a la justa olímpica. Cuatro años más en la LPGA -con dos títulos en sus repisas y más de 100 torneos como profesional- le han llevado a crecer como deportista. Le han dado un verdadero sentido del trabajo duro, disciplina, pero sobre todo, le han dado una noción de la importancia del trabajo mental.

El cambio más grande de Río a la fecha es que ahora estoy consciente de lo que es tomar control de mis sentimientos y mi mente. Muchas veces estamos en un lugar y nuestra cabeza está en otro momento, en otro lugar. Saber reagrupar pensamientos, emociones y tener presencia en el momento que vivimos es lo más importante y realmente aplicarlo es difícil. Es tomar control de todos tus sentidos en el ahorita”.

Como parte del proceso mental, López prefiere no adelantarse mucho y más que pensar en Tokio, y seguir trabajando día con día en lo que la ha llevado al Top 50 del ranking mundial con dos títulos en la LPGA.

En Río viví una adrenalina constante, no paraba de admirar lo que estaba viviendo. Es muy importante cuando volteas y ver que has cumplido logros. Aprendí mucho de esa experiencia, aprendí a calmarme y a seguir soñando y por eso cada vez que llegamos a un pico, buscamos el siguiente pico. Y en este 2020 está el pico, la puerta de Tokio.

Estoy sumamente emocionada pero mucho más tranquila porque me conozco mejor y estoy trabajando muy duro día con día”.

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