Por Miguel Santamaría
Una vez más la economía de los victorenses se ve amenazada, ante la posibilidad de un incremento al precio del transporte público.
Con una promesa no cumplida por parte de los concesionarios, de modernizar sus unidades la demanda de estos es que se negocie una nueva tarifa.
Desde principio de año han solicitado el incremento.
Los usuarios se oponen a este incremento, al considerar que el servicio es malo y que el estado en que se encuentra la mayoría de las unidades está en pésimas condiciones.
“Si eso sí, eso que ni que, nomás el precio sube y las unidades nada que las arreglan, pero pues ni modo que le hacemos”, dijo Jesús usuario del transporte público.
A principio del 2015 y después casi al finalizar ese año, se autorizó el incremento al precio del transporte público, de siete subió a ocho pesos y para terminar y con la promesa de la modernización se concedió el cobro de nueve pesos, todo sube menos el salario de la clase trabajadora, dicen los usuarios.
José Manuel Rodríguez comentó, “No pues primero que aumenten los salarios mínimos para que se compense porque los transportes están en pésimas condiciones, hay unos que no traen ni asientos y se me hace injusto el aumento”.
Familias enteras que tienen que ir de un lugar a otro y tienen que usar el transporte público, llevar a sus hijos a la escuela y de ahí partir al trabajo, un incremento, representaría debilitar aún más la economía familiar.
“Si exactamente y aparte cobran también por los niños de kínder”, reclamó Brisa Rodríguez, “Cobran a seis pesos a cada uno a los niños todavía los de primaria yo pienso que está bien pero pues a los de kínder yo digo que todavía no yo tengo una niña de 5 años y vengo hasta paseo Méndez y pago y siempre pago como quiera por el niño”, reclamó.
El incremento al gas butano, es el argumento principal de los concesionarios para solicitar de nueva cuenta que es necesario ajustar las tarifas aun cuando se agreda la economía familiar.





