Dos semanas usando el Realme Watch: los pros y los contras del primer reloj inteligente de la marca

379

Realme se ha ido introduciendo en el mundo de los gadgets. Ha ampliado su oferta con numerosos dispositivos inteligentes, entre los que se encuentra el Realme Watch, un reloj inteligente que todavía no está disponible en España a pesar de que estaba programado para el pasado 23 de junio. Este smartwatch, con un aire a los de Apple, estará a la venta por 49,99 euros.

Aspecto

El Realme Watch se presenta en un formato completamente cuadrado, con un cristal de 3,5 cm, de los cuales la pantalla ocupa una parte de 1,4 pulgadas. Aunque se trata de una pantalla lo suficientemente grande como para que la función táctil sea fácil de usar, la realidad es que no siempre va demasiado bien y el funcionamiento no es muy fluido. En el lado derecho incorpora el único botón con el que se maneja y que sirve para bloquear y desbloquear, así como para volver a la pantalla de inicio o parar las rutinas de ejercicios.

Viene con una correa negra de silicona intercambiable por otros tres colores, que se ata como un reloj normal salvo por el detalle de la parte sobrante de la correa se introduce por dentro, probablemente para facilitar el ejercicio y evitar molestias. Eso sí, ese diseño hace que sea difícil de poner y quitar cuando se suda y la correa en sí da bastante calor y puede llegar a ser incómoda (a pesar de que, según la empresa, es skin-friendly).

El diseño del sistema que viene inicialmente es el más útil: muestra la hora y la fecha, el tiempo, las calorías quemadas en el día, los pasos dados en el día y el control de la frecuencia cardiaca. Aunque hay más opciones de diseño principal (diferentes relojes analógicos, imitación a los Casio, etc.), el que viene por defecto es el más práctico y el más claro.

Diversas funciones

El Realme Watch mide los pasos como cualquier otro smartwatch, gracias a los cuáles y junto con el ejercicio que se realice, calcula las calorías que se pierden. Al configurarlo, se introducen la altura y el peso, por lo que el reloj puede calcular el IMC y puede hacerse una idea de la condición física del usuario. En el mismo reloj se puede acceder al ejercicio que deseemos hacer, entre los que está correr (en exterior o interior), andar, bicicleta (interior o exterior), aerobic, entrenamiento de fuerza, fútbol, baloncesto, pin pon, bádminton, elíptica, yoga y cricket.

Cuando decidimos qué ejercicio queremos hacer, el reloj nos pedirá que, si lo deseamos, conectemos el GPS del teléfono para poder hacer un recordatorio del recorrido, y mide nuestra frecuencia cardiaca, la distancia recorrida, las calorías quemadas y el ritmo, la velocidad y la frecuencia de la carrera (estas tres últimas dependiendo del deporte). Para parar la rutina, solo hay que pulsar el botón y decidir si queremos retomarla o terminarla. Las calorías que hayamos quemado y el ejercicio que hayamos hecho se unirán a nuestros registros diarios y semanales. En otra sección podremos ver nuestros registros de deporte. También incorpora una función aparte para la meditación, en la que principalmente mide el tiempo.

En cuanto a mediciones físicas, se incluyen la frecuencia cardiaca y el porcentaje de oxígeno en sangre. Lo primero se puede configurar desde el teléfono para que lo mida cada cinco, diez, veinte o treinta minutos e incluso desactivarlo. También podemos establecer alertas por frecuencia cardiaca muy alta o muy baja, que hacen que el reloj vibre en caso de que entienda que algo «va mal».

Registro del sueño

Aunque echarse la siesta es algo muy español, algo que se echa en falta es que ese registro de tiempo dormido en cualquier otro momento del día no se une al de la noche. Es decir, no se puede saber cuánto se ha dormido en total después de echar una siesta. Aunque no es imprescindible, sí que es cierto que sería más útil si lo considerara para poder llevar un mejor control de las horas dormidas.