NUEVA YORK, ESTADOS UNIDOS.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ordenó a la automotriz General Motors (GM) que produzca respiradores artificiales para salvar vidas, esenciales en la lucha contra el nuevo coronavirus, en base a una ley de emergencia que data de la Guerra de Corea.
De hecho, el propio fabricante había tomado la iniciativa para hacerlo, pero a pesar de todo, la tarea que tenía por delante se presentaba ardua porque iba a ser necesario capacitar a los empleados, encontrar las piezas necesarias y asegurarse de que el producto final fuera «extremadamente confiable».
– ¿Dónde? –
GM, asociado con Ventec, una compañía de fabricación de dispositivos médicos, producirá estos dispositivos de ventilación respiratoria en su planta en Kokomo, Indiana (Medio Oeste).
Este sitio de casi 242.000 m2 está ubicado en el corazón del país y generalmente produce componentes electrónicos para automóviles.
No es una planta de ensamblaje de automóviles. Por lo tanto, no es como durante la Segunda Guerra Mundial cuando las fábricas para la producción de automóviles se transformaron en sitios de fabricación de tanques, aviones y motores de aviones.
Al igual que todas las fábricas de GM en América del Norte, Kokomo ha estado cerrada durante varios días debido a la crisis del coronavirus.
Concretamente, GM utilizará un espacio libre en esta fábrica y ya ha comenzado los trabajos de adaptación para la actividad, asegura el gigante de Detroit.
– ¿Cuándo? –
Un portavoz de GM dijo que la producción de los respiradores, una herramienta crítica para salvar vidas durante la actual crisis de COVID-19, comenzará en abril después de que los empleados estén capacitados.
Pero los materiales iniciales serán prototipos cuyos procesos de fabricación deben ser aprobados por la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos, dijo el portavoz.
Mientras tanto, los expertos dicen que los primeros respiradores no estarán disponibles hasta finales de abril, pero que probablemente será después del pico de la pandemia en la ciudad de Nueva York, foco del peor brote en Estados Unidos.
También hay diferencias importantes en el enfoque de los fabricantes de automóviles y las empresas que fabrican dispositivos médicos.






