Cómo es la campaña mundial para detener el avance de los robots asesinos

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Se conocen como robots asesinos a las armas autónomas diseñadas para realizar ataques a humanos o territorios ocupados por humanos. Pueden ser drones, tanques, aviones u otros dispositivos que, potenciados por inteligencia artificial, sean capaces de matar sin que haya intervención humana en este proceso.

¿Cuál es la implicancia del uso de estas máquinas para matar? ¿Qué podría ocurrir si se siguen desarrollando estas herramientas letales? Este miércoles 26 de febrero se llevó a cabo una conferencia de prensa, en el Centro Cultural de la Ciencia, en Buenos Aires, organizada por La Campaña para Detener a los Robots Asesinos (Campaign to Stop Killer Robots), donde se abordaron estas temáticas.

La Campaña para Detener a los Robots Asesinos, que se formó en 2012, es una alianza de organizaciones no gubernamentales (ONG) que trabaja para prohibir las armas completamente autónomas y mantener un control humano sobre el uso de la fuerza. Está conformada por 140 organizaciones no gubernamentales en 61 países, que trabaja para prohibir preventivamente el uso de armas autónomas.

En la conferencia hubo un panel integrado por Jody Williams (Premio Nobel de la Paz de 1997), Laura Nolan (ingeniera de software), Sylvie Ndongmo (representante por África de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad – WILPF-), Vanina Martínez (investigadora en el Instituto UBA-CONICET de Ciencias de la Computación) y María Pía Devoto (Coordinadora de la Red de Seguridad Humana en Latinoamérica y el Caribe, SEHLAC).

“La cuestión fundamental es preguntarse por qué los seres humanos creen que está bien darle a una máquina la decisión de matar a un ser humano”,reflexionó Williams. Y añadió: “Están diciendo que los sistemas automatizadas son parte de la tercera revolución en la guerra. ¿Queremos vivir con la amenaza de robots asesinos?”.

Williams hizo hincapié en el hecho de que crear máquinas inteligentes capaces de matar está moralmente mal. Por otra parte subrayó que aquellos países que lideran el mundo y pueden accedera estas armas letales autónomas podrían verse beneficiados por esto pero que la situación podría ser muy diferente para aquellos países que están del otro lado de la batalla, los eventuales enemigos. Esto propiciaría mayor desigualdad de condiciones.

Más allá de la cuestión moral está el aspecto técnico. Según explicó la ingeniera Laura Nolan las armas autónomas no son fiables. El software es desarrollado por medio de modelos de aprendizaje automático pero los modelos hoy en día no son capaces de entrenar a las máquinas para que entiendan contextos tan cambiantes como pueden darse en distintos entornos bélicos, ni para tener una idea cabal de situaciones que requieren la aplicación de conceptos éticos y morales.

“Se le puede, por ejemplo enseñar a la máquina que ataque a cualquier persona que se encuentra excavando en la zona porque esa persona puede estar excavando para poner dispositivos explosivos, ¿pero qué pasa si está excavando para instalar un sistema de riego? La máquina no notaría esa diferencia y podría disparar?”, ejemplificó.

Estas problemáticas también podrían ocurrir si una máquina que fue entrenada y puesta a prueba en un contexto se emplea en otra situación. Así como hoy en día los sistemas de aprendizaje automático funcionan bien en contextos que no muestran grandes variaciones (a nivel de la estructura), como puede ser el lenguaje o identificación de imágenes, la situación es muy diferente si se contemplan las variantes que pueden ocurrir en contextos bélicos.