Claves para detectar malas prácticas en el teletrabajo

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Si antes de la cuarentena nos hubieran ofrecido trabajar desde casa, es probable que la mayoría dijéramos que sí. Sin embargo, ahora, cuando los gobiernos y las organizaciones de salud recomiendan trabajar a distancia, muchos no han sabido cómo lidiar con ambos ambientes.

De hecho, según un estudio de Contract Workplaces, una compañía especializada en adecuar espacios de trabajo, solo el siete por ciento de los trabajadores en América Latina quisieran seguir trabajando desde casa cuando el confinamiento termine.
¿Qué es lo que estamos haciendo mal?

Eva Rimbau, profesora de economía de la Universidad Abierta de Cataluña (UOC, por su sigla en catalán: Universitat Oberta de Catalunya), explica que una de las razones para que no queramos seguir en esta modalidad de trabajo tiene que ver con la falta de preparación para esta forma de adelantar las labores.

“Pasar de un teletrabajo prácticamente inexistente a un teletrabajo a tiempo completo es algo que, en circunstancias normales, se habría planificado cuidadosamente, tanto desde el punto de vista tecnológico como adaptando los modos de organizar y dirigir el trabajo”, analiza Rimbau.

Señales del mal teletrabajo

Ante esta forma improvisada de adaptarnos a esta manera de trabajar desde casa, es necesario aprender a identificar cuando algo negativo está sucediendo para intervenirlo. Mucho se ha hablado de las claves para que el teletrabajo vaya bien, pero ¿cómo saber si lo estamos haciendo mal?

La primera señal de que estamos teletrabajando mal es que estamos siempre disponibles. Este artículo ha sido reiterativo al respecto porque es lo que representa una mayor dificultad. Estar siempre conectado no solo es estresante para el empleado, sino improductivo para la empresa. Lo que hay que entender es que cada quien debe organizar su tiempo para cumplir con asignaciones claras y medibles. No se trata de trabajar mucho, sino de trabajar bien.

Otra mala práctica es la ausencia de descansos. No es recomendable trabajar sin parar. Si usted nota que lleva varias horas seguidas sin interrumpir sus labores, algo anda mal y debe reaccionar. Lo ideal es tener descansos cortos a lo largo del día. Moverse, tomar un café, pensar en otra cosa, mirar por la ventana.

El sedentarismo es uno de los problemas de pasar la jornada laboral en casa. Y ahí viene la siguiente alarma: si nota que lleva varios días sin mover su cuerpo, debe cambiar algo. Intente ejercitarse así sea dentro de casa. Para los que no tienen máquinas de gimnasio, saltar lazo o hacer aeróbicos es una opción. Estas actividades no solo son buenas para la salud del cuerpo, sino que le ayudarán a despejar la cabeza.
Si el trabajo no le rinde, revise qué puede cambiar. Intente tener disciplina. Una clave es no estar todo el día en piyama, definir un espacio cómo e iluminado y ponerse metas durante el día.

Lograr identificar las malas prácticas en el teletrabajo es el primer paso para hacer de esta experiencia algo más llevadero. O, más bien, para aprovechar una oportunidad que en otro momento hubiera resultado muy atractiva y que muchos no tienen. Ojo con los ojos

Naturalmente, el teletrabajo y la cuarentena produjeron un aumento
del tiempo que las personas pasan enfrente de pantallas como las de los computadores, las tabletas y los teléfonos inteligentes.

La exposición al brillo que produce la tecnología led de estos aparatos puede causar el ‘síndrome informático visual’, que incluye sequedad, visión borrosa, ojos rojos o irritación. Se recomienda dejar de ver la luz cada 20 minutos, enfocar lugares alejados y usar goticas naturales.