CIUDAD DE MÉXICO
La generación de residuos biológico-infecciosos sigue creciendo por la emergencia sanitaria del Covid-19, al tiempo que aumentan las denuncias ante la Profepa por el mal manejo de estos desechos peligrosos que son generados en laboratorios y hospitales.
Tal es el caso del estado de Puebla donde por segunda ocasión durante la pandemia, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), tuvo que clausurar un centro de confinamiento.
En esta ocasión, se trató de un predio donde se almacenaban más de tres toneladas de residuos biológico-infecciosos sin autorización, donde además aseguró un vehículo que contenía este tipo de desechos sin las condiciones adecuadas.
Lo anterior en respuesta al llamado de la Secretaría del Medio Ambiente, Desarrollo Sustentable y Ordenamiento Territorial del Gobierno del Estado de Puebla, para atender una denuncia presentada por colonos del barrio El Cristo en Santa María Xonacatepec.
El viernes 12 de junio, la Profepa realizó la visita de inspección al inmueble donde encontró un total de 2.5 toneladas de residuos peligrosos que estaban sobre el suelo natural y a cielo abierto en las siguientes cantidades: 700 kilos de sangre, 200 kilos de cultivos y cepas, mil kilos de no anatómicos, 200 kilos de punzocortantes, 20 kilos de patológicos y 400 kilos de medicamentos caducos.
Al interior del terreno, halló además un vehículo con caja refrigerada y 700 kilos de estos desechos, que se pretendía depositar en el lugar.
El propietario del predio no presentó la autorización por parte de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y no cumple con las condicionantes para el almacenamiento de residuos biológicos infecciosos como lo establece la Ley en la materia y la Norma Oficial Mexicana 087.
La Profepa impuso como medida de seguridad la clausura total temporal del predio, así como el aseguramiento precautorio del vehículo.






