Un grupo de físicos liderado por Sepehr Ghazi Nezami, del Instituto
Tecnológico de California (Caltech), está trabajando en un sistema
original y complejo para mejorar la computación cuántica.
La computación cuántica se basa en los principios de la mecánica
cuántica y permite tratar la información de una forma más potente y
segura que la computación clásica.
Básicamente consiste en
aprovechar una de las propiedades de las partículas elementales, el
entrelazamiento cuántico, para enviar información de forma instantánea y
en tiempo real, sin necesidad de que la información recorra ningún
trayecto físico.
El entrelazamiento cuántico es uno de los
fenómenos más desconcertantes de la mecánica cuántica: cuando dos
partículas elementales se entrelazan, experimentan un vínculo
inexplicable que se mantiene incluso si están separadas por miles de
kilómetros.
Cualquier información que introduzcamos en una
de ellas, que por ejemplo está en Madrid, aparecerá instantáneamente en
la otra que está en Nueva York. El entrelazamiento cuántico da lugar a
la teleportación de la información.
Esa es la potencia más
significativa de la computación cuántica, además de la seguridad: como
la información no recorre trayecto, nadie puede piratearla.
Estado actual
La computación cuántica está todavía en estado embrionario, si bien ya
se usa para investigaciones científicas y comerciales de forma puntual,
para proyectos específicos.
Una de las limitaciones de la
actual computación cuántica es que, cuando se envía información a través
del entrelazamiento cuántico, se altera en el proceso y necesita ser
decodificada cuando “llega” a su destino.
Por este motivo,
la información debe viajar con su correspondiente llave para que, en el
otro extremo del mundo, alguien pueda descifrar el mensaje. Eso impide
que pueda viajar a la velocidad de la luz.
Lo que pretenden los físicos del Caltech, según explica
la revista Quanta, es superar esta limitación: enviar la información en
entrelazamiento cuántico sin necesidad de decodificarla.
Para ello se proponen reproducir en circuitos cuánticos algo sorprendente: la dinámica de los agujeros negros.
Agujeros negros como de gusano
Los agujeros negros se forman en el universo cuando algunas estrellas mueren, se contraen y explotan.
En su interior la gravedad es tan potente que nada, ni la materia ni la radiación, pueden evitar ser engullidos.
Una propiedad atribuida teóricamente a los agujeros negros es que, si
estuvieran en estado de entrelazamiento cuántico, podrían transmitir
información sin necesidad de destruirla.
Eso supondría que los agujeros negros se comportarían como un agujero de gusano,
una especie de pasadizo secreto que existiría en el universo y
permitiría recorrer en un instante enormes distancias espaciales e
incluso viajar a través del tiempo.






