A pesar de sequías no hay problemas de hambruna en Tamaulipas

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Por Antonio de la Cruz

Tamaulipas ni México entero está libre de sufrir una hambruna a consecuencia de problemas generados como la sequía y otros factores del cambio climático.

Ante esto investigadores de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), se han dado a la tarea de llevar a cabo estudios para buscar nuevas alternativas para alimentar a la población en un futuro cercano, utilizando desde insectos, hasta frutos de arboles como el ébano o el mezquite, así como otras plantas que se pueden encontrar desde el jardín, hasta en las banquetas de las calles.

Según el Doctor Sergio Guillermo Medellín Morales, investigador de la Unidad Académica de Trabajo Social y Ciencias para el Desarrollo Humano de la UAT,  las plantas silvestres, pueden salvar a Tamaulipas y a México de una hambruna.

“Tamaulipas  tiene una gran riqueza de plantas silvestres comestibles, las cuales tienen un gran valor nutricional y que se pueden conseguir fácilmente, convirtiéndolas además en una alternativa para que sean recomendadas por nutriólogos, al ser plantas orgánicas, libres de químicos y substancias”.

Afirma que plantas desde cactus, dáctiles, chile del monte, flores silvestres, frutos como el mezquites, son plantas y frutos que pueden combatir una hambruna.

“Las zonas semiaridas principalmente, es donde se encuentran las plantas consideradas como más ricas en proteínas y vitaminas, luego de que al crecer de manera silvestre y enfrentando las inclemencias del clima, las convierten en una opción de alimento”.

Comenta que las plantas “arvenses”, son aquellas que crecen en los jardines de manera natural, en las banquetas o en cualquier terreno, las cuales se consideran como hiervas malas por la mayoría de la gente, que debido a la falta de conocimiento, no saben de que pueden ser una alternativa de alimento altamente nutricional.

“En Tamaulipas, las plantas más comunes que se consumen son las chochas, los nopales, los jacubos, pitayas, chiles, quelites, sin embargo existen otras variedades que también son comestibles”.

INSECTOS COMO ALTARNATIVA ALIMENTICIA

Uno de estos investigadores es el Doctor Jorge Ariel Torres Castillo, quien realiza el proyecto de la “Chiva del Encino”, que es un insecto común en Tamaulipas, y cuyo objetivo es usar sus proteínas en diferentes alimentos.

Miembro del Cuerpo Académico Ecología y Conservación de Ecosistemas de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), plantean la posibilidad de usar a “la grilleta” para mejorar la alimentación en seres humanos.

“El Pterophylla beltrani” es un insecto, una grilleta que se alimenta de los encinos y otras plantas; se ha estudiado en el Instituto de Ecología Aplicada desde hace muchos años, desde el punto de vista ecológico y su aprovechamiento como alimento potencial para codornices y acuacultura.

“Pero ahora nosotros empezamos a trabajar en la extracción de quitosano y otros antioxidantes que están presentes en el insecto y que podrían tener distintas aplicaciones”.

Añadió que la idea es diseñar prototipos de alimentos suplementados con este insecto, que es muy rico en antioxidantes y quieren incorporarlo en una bebida, en una galleta y en una tortilla.

“La meta final del proyecto es el aprovechamiento del insecto y su manejo integral, mediante un plan para las poblaciones presentes en esta parte del estado”, indicó.

Puntualizó que “la chiva del encino” existe en grandes cantidades en Tamaulipas, de ahí también la importancia de regular las poblaciones que se extienden hasta el estado de Nuevo León.

CON FRUTO DE MEZQUITE HACEN JARABE PARA DIABETICOS

En Reynosa alumnos de Ingeniería Química, desarrollaron una investigación para elaborar un jarabe orgánico rico en nutrientes a base de la vaina del mezquite.

Además este alimento es una alternativa saludable de endulzante, apto para personas diabéticas y muy saludable para todas las personas.

Giovanna Jiménez Azuara, Abraham Cruz Ramírez y Bidkar Calixto Alvarado, creadores de este innovador producto que desarrollaron en el Laboratorio de Ingeniería de Procesos de la Unidad Académica Multidisciplinaria Reynosa-Aztlán, señalan que actualmente la vaina del mezquite solo se usa en la región rural para alimentar ganado en temporada de sequía.

“Nosotros elaboramos un jarabe a partir de las vainas de mezquite, y nuestro producto viene siendo una alternativa a otros productos que se utilizan comúnmente como la miel de maple”, explican los jóvenes.

El proyecto busca el aprovechamiento de la vaina del mezquite, (planta de la familia de las leguminosas que crece en abundancia en esta región noreste de México), cuyo fruto regularmente es desechado o utilizado como forraje.

La vaina contiene una semilla dulce cuando está madura, y los estudiantes, plantean usarla como fuente de azúcares extraídos por medio de un jugo para su transformación en jarabe dulce.

“Se transforma en un endulzante alternativo a los actuales en el mercado, siendo el jarabe dulce de mezquite, apto para su consumo seguro por personas diabéticas, ya que estabiliza los niveles de azúcar en la sangre”, afirman los estudiantes en la justificación de su proyecto.

 Por último, añaden que es un producto que puede ser considerado orgánico y totalmente libre de aditivos alimentarios convencionales, lo cual le da un valor agregado, ya que esto nulifica cualquier efecto alérgico que otros jarabes en el mercado pueden generar debido a su composición.

HACEN MAZAPAN DE MAGUACATA

Asimismo, estudiantes de Ingeniería Química de la UAT, desarrollaron una investigación para elaborar un mazapan a base de maguacata, que es un fruto del árbol del Ebano, la cual contiene un alto contenido de nutrientes.

“Con esta planta se elabora un dulce típico alternativo en forma de la tradicional golosina conocida como Mazapán, que además es apto para su consumo por personas diabéticas, que tienen un sistema inmune bajo o que sufren de estrés, ya que les proporciona vitaminas E y C, además de fibra, entre otros nutrientes”, afirmaron Patricio Cruz, Jared Reyes y Bidkar Calixto Alvarado.

Los encargados de la investigación señalan que esta investigación trata de aprovechar estos frutos que abundan en la región y que muchas veces son considerados como un deshecho.

Actualmente la vaina del ébano no tiene interés comercial, ni como alimento humano o para forraje ganadero, señalando que la mayor parte del fruto se desperdicia, pues el árbol es talado para aprovechar su madera en la elaboración de muebles finos y para el carbón, lo que pone en riesgo la conservación de esta especie.

Reiteraron que el “Mahuapán” lo pueden consumir dese niños hasta personas de la tercera edad, es apto para personas diabéticas, es completamente orgánico y se puede consumir como cualquier otro mazapán, con la ventaja de que aporta muchos nutrientes al organismo.