Derecho al olvido en Internet ¿Qué es y cómo funciona en México?

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Por su naturaleza, el Internet procesa y acumula millones de datos personales, dándonos la opción de tener acceso a diversos sucesos o actos realizados por una persona, a través de los años, con solo teclear su nombre.

En este contexto, en el que los datos personales circulan libremente por Internet, nace el “derecho al olvido”. Este concepto, también conocido como ‘habeas data’, consiste en la cancelación de la información personal mediante el retiro de la misma y también de enlaces ubicados en los diversos motores de búsqueda, que el propietario identifique como obsoletos o que afecten, de alguna manera, el libre desarrollo de alguno de sus derechos fundamentales.

Germán Ortiz, Socio Líder de la Industria de Tecnología, Medios y Telecomunicaciones en Deloitte México, explica el funcionamiento de este derecho en nuestro país y realiza un análisis puntual de sus implicaciones.

¿Qué es y cómo funciona en México este derecho?

Mejor conocido en México como el derecho a la cancelación, el derecho al olvido es la facultad que tiene un ciudadano a solicitar suprimir un tipo de información siempre y cuando no exista una memoria histórica o sea de interés público.

El derecho al olvido es una vertiente del derecho a la cancelación y forma parte del derecho a ser ‘desindexado’ de lo públicamente disponible. En este caso, lo que se le pide al buscador o prestador de servicios es que deje de indexar por nombre y apellidos algún tipo de información.

‘Desindexar’ significa pedir a los motores de búsqueda de diferentes buscadores, como Google, que no rastreen y, por tanto, no muestren determinado contenido. Es el equivalente a eliminar información, datos o publicaciones de los buscadores y bases de datos. De este modo, si una publicación no está indexada, no aparecerá en una búsqueda.

¿Bajo qué legislación se encuentra protegido este derecho en nuestro país?

En nuestro país, la protección de los datos personales y la privacidad constituyen un derecho fundamental. En materia de derechos digitales, como el derecho al olvido, contamos con los llamados Derechos ARCO, que consisten en Acceso, Rectificación, Cancelación y Oposición de los datos personales en posesión tanto de organismos públicos como de particulares, establecidos en el Artículo 16 constitucional, así como con la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de Particulares.

Si bien se trata de un avance, nuestro país se encuentra aún muy alejado de las acciones emprendidas en este sentido en otras partes del mundo, por ejemplo, Europa, en donde el Tribunal de Justicia de la Unión Europea permite que ‘determinados usuarios’ soliciten que los motores de búsqueda eliminen resultados de consultas que incluyan su nombre, si los derechos de privacidad de la persona prevalecen sobre el interés suscitado por dichos resultados.

¿Qué proceso debe seguir una persona que busca hacer uso del derecho al olvido en México?

El primer paso a seguir es identificar cuáles son los acontecimientos y hechos que al individuo no le interesa que sigan siendo públicos. En ese sentido, es importante tomar en cuenta el factor de la memoria histórica, es decir, la persona debe ser consciente que si tuvo alguna participación en un evento que forma parte ya de la historia del país, difícilmente su nombre y participación podrán ser retirados de la web.

Posteriormente, lo que procede es acudir ante las autoridades de protección de datos y solicitar la baja de aquellos hechos que explícitamente tienen una relación con las actividades profesionales de la persona.

Una vez avalado este tema, lo que el usuario debe hacer es recurrir a los jugadores de internet –ya sean buscadores, como Google, o redes sociales, como Facebook– para hacer realmente válido su derecho fundamental de separar su información personal o privada de la información pública que puede existir en los buscadores o motores de estas páginas.

Al realizar este paso, es fundamental considerar que estos buscadores y páginas manejan una serie de índices que asocian hechos con personas y personas con actividades privadas, por ende, será crucial que la persona corrobore también la eliminación de esa indexación de la información.

Más allá de dar a conocer este derecho, ¿consideras que es necesario que las personas tomen conciencia sobre la información que comparten en Internet y cómo la protegen?

Es de suma importancia que la gente tome conciencia acerca de los peligros que conlleva compartir información en Internet, ya sea través de redes sociales, pagos electrónicos, entre otros. Según la Global Mobile Consumer Survey, encuesta realizada por Deloitte en 2017, más de 62% de los encuestados de entre 18 – 50 años de edad indicó ser consciente de que las empresas con las que interactúa en línea utiliza sus datos personales y el 52% cree que las empresas comparten sus datos personales con terceros.

En ese sentido, es fundamental que los usuarios, al momento de aceptar los términos para formar parte de estas plataformas, lean todas las condiciones y autorizaciones que les solicitan –una actividad que en realidad muy pocos realizan en nuestro país–, e insistan en la necesidad de proteger sus datos y no permitir que éstos sean compartidos con terceros a través de estas aplicaciones.

Una vez que los usuarios desarrollen una conciencia acerca de los peligros que conlleva compartir información en Internet, el siguiente paso será, entonces, evitar realizar acciones que los pongan en riesgo.

Desde tu punto de vista, ¿qué papel ha desempeñado el Internet tanto en la protección de datos como en la difusión de información?

Por su naturaleza, el Internet procesa y acumula millones de datos personales, dándonos la opción de tener acceso a hechos o actos realizados por una persona, a través de los años, con solo teclear su nombre. Evidentemente, esto ha funcionado más en el sentido de difundir la información que en darle una importancia considerable a la protección de los datos que se comparten.

En la actualidad, ocurre un sinfín de delitos informáticos en todo momento alrededor del mundo, desde robo de identidad hasta fraudes bancarios, principalmente debido a las pocas regulaciones hacia la protección de datos que existen, así como a la falta de conciencia de los usuarios.

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